A gritar
26 octubre 2010
'Si los cuentos tienen algo que enseñarnos, no es que los dragones existan, sino que podemos vencerlos'
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Bruja
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Busquemos la risa
21 octubre 2010
La que está y se esconde involuntariamente.
Y juega y acaba ganando.
Se quiebra pero no se rompe.
Y sabe y perdura.
Domina lo indigno.
Penetra y resbala.
Muere y resucita.
Como ayer.
Como mañana.
Y juega y acaba ganando.
Se quiebra pero no se rompe.
Y sabe y perdura.
Domina lo indigno.
Penetra y resbala.
Muere y resucita.
Como ayer.
Como mañana.
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Carlos
13 octubre 2010
No estoy propia para lo justo y lo injusto.
Simplemente, no puedo parar de llorar.
Te querré.
Siempre.
Simplemente, no puedo parar de llorar.
Faltan las palabras.
Siempre.
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La luz
05 octubre 2010
Ella sólo quería seguir sonriendo escondiendo cosas donde sólo las madres saben. Ya se sabe, ese armario que empiezan a conocer a partir del medio siglo.
Quería continuar comprando ropa interior a su hija de 25 años para sentirse bien mientras espera un guiño de ojos, sin pensar que le pareciera bonita o fea, correcto o incorrecto. Simplemente, para demostrar que ahí está.
Quería seguir teniendo ases en la manga para cuando el resto estuviera con la mirada encogida o necesitara un simple plato de sopa hirviendo en invierno. Porque los extremos valen en estos casos. Y cualquier enumeración tendría sentido dentro del sinsentido de la escalera de valores.
Ella únicamente quería no tener nada especial. Porque no se siente así.
Pierdo la pista si es porque siempre ha sido así, que en parte lo es, o porque nosotros, el resto, no le hemos dado lo que merece nunca.
Ni medio minuto para un cumpleaños feliz.
Y yo sólo quiero que sea feliz, de verdad. Aunque no sepa demostrarlo como debiera, porque sigo perdida en ese camino.
Pero eso, a ella, le da igual. Porque le siguen brillando los ojos al sentirse algo querida mientras le dices que ya van 62, que qué bien le va a quedar esa falda nueva y que esto de cumplir años no es un funeral.
Porque a ella, eso, no le importa en realidad.
Porque ella, simplemente, está donde piensa estar.
Y no es difícil quererla aunque los te quiero aquí no se sepan tratar.
Porque ella es Ella,
aunque no lo pretenda jamás.
Quería continuar comprando ropa interior a su hija de 25 años para sentirse bien mientras espera un guiño de ojos, sin pensar que le pareciera bonita o fea, correcto o incorrecto. Simplemente, para demostrar que ahí está.
Quería seguir teniendo ases en la manga para cuando el resto estuviera con la mirada encogida o necesitara un simple plato de sopa hirviendo en invierno. Porque los extremos valen en estos casos. Y cualquier enumeración tendría sentido dentro del sinsentido de la escalera de valores.
Ella únicamente quería no tener nada especial. Porque no se siente así.
Pierdo la pista si es porque siempre ha sido así, que en parte lo es, o porque nosotros, el resto, no le hemos dado lo que merece nunca.
Ni medio minuto para un cumpleaños feliz.
Y yo sólo quiero que sea feliz, de verdad. Aunque no sepa demostrarlo como debiera, porque sigo perdida en ese camino.
Pero eso, a ella, le da igual. Porque le siguen brillando los ojos al sentirse algo querida mientras le dices que ya van 62, que qué bien le va a quedar esa falda nueva y que esto de cumplir años no es un funeral.
Porque a ella, eso, no le importa en realidad.
Porque ella, simplemente, está donde piensa estar.
Y no es difícil quererla aunque los te quiero aquí no se sepan tratar.
Porque ella es Ella,
aunque no lo pretenda jamás.
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'Si los cuentos tienen algo que enseñarnos, no es que los dragones existan, sino que podemos vencerlos'
Busquemos la risa
La que está y se esconde involuntariamente.
Y juega y acaba ganando.
Se quiebra pero no se rompe.
Y sabe y perdura.
Domina lo indigno.
Penetra y resbala.
Muere y resucita.
Como ayer.
Como mañana.
Y juega y acaba ganando.
Se quiebra pero no se rompe.
Y sabe y perdura.
Domina lo indigno.
Penetra y resbala.
Muere y resucita.
Como ayer.
Como mañana.
Carlos
No estoy propia para lo justo y lo injusto.
Simplemente, no puedo parar de llorar.
Te querré.
Siempre.
Simplemente, no puedo parar de llorar.
Faltan las palabras.
Siempre.
La luz
Ella sólo quería seguir sonriendo escondiendo cosas donde sólo las madres saben. Ya se sabe, ese armario que empiezan a conocer a partir del medio siglo.
Quería continuar comprando ropa interior a su hija de 25 años para sentirse bien mientras espera un guiño de ojos, sin pensar que le pareciera bonita o fea, correcto o incorrecto. Simplemente, para demostrar que ahí está.
Quería seguir teniendo ases en la manga para cuando el resto estuviera con la mirada encogida o necesitara un simple plato de sopa hirviendo en invierno. Porque los extremos valen en estos casos. Y cualquier enumeración tendría sentido dentro del sinsentido de la escalera de valores.
Ella únicamente quería no tener nada especial. Porque no se siente así.
Pierdo la pista si es porque siempre ha sido así, que en parte lo es, o porque nosotros, el resto, no le hemos dado lo que merece nunca.
Ni medio minuto para un cumpleaños feliz.
Y yo sólo quiero que sea feliz, de verdad. Aunque no sepa demostrarlo como debiera, porque sigo perdida en ese camino.
Pero eso, a ella, le da igual. Porque le siguen brillando los ojos al sentirse algo querida mientras le dices que ya van 62, que qué bien le va a quedar esa falda nueva y que esto de cumplir años no es un funeral.
Porque a ella, eso, no le importa en realidad.
Porque ella, simplemente, está donde piensa estar.
Y no es difícil quererla aunque los te quiero aquí no se sepan tratar.
Porque ella es Ella,
aunque no lo pretenda jamás.
Quería continuar comprando ropa interior a su hija de 25 años para sentirse bien mientras espera un guiño de ojos, sin pensar que le pareciera bonita o fea, correcto o incorrecto. Simplemente, para demostrar que ahí está.
Quería seguir teniendo ases en la manga para cuando el resto estuviera con la mirada encogida o necesitara un simple plato de sopa hirviendo en invierno. Porque los extremos valen en estos casos. Y cualquier enumeración tendría sentido dentro del sinsentido de la escalera de valores.
Ella únicamente quería no tener nada especial. Porque no se siente así.
Pierdo la pista si es porque siempre ha sido así, que en parte lo es, o porque nosotros, el resto, no le hemos dado lo que merece nunca.
Ni medio minuto para un cumpleaños feliz.
Y yo sólo quiero que sea feliz, de verdad. Aunque no sepa demostrarlo como debiera, porque sigo perdida en ese camino.
Pero eso, a ella, le da igual. Porque le siguen brillando los ojos al sentirse algo querida mientras le dices que ya van 62, que qué bien le va a quedar esa falda nueva y que esto de cumplir años no es un funeral.
Porque a ella, eso, no le importa en realidad.
Porque ella, simplemente, está donde piensa estar.
Y no es difícil quererla aunque los te quiero aquí no se sepan tratar.
Porque ella es Ella,
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