A veces, sólo a veces, recuerdas que sonreír no debe ser un privilegio sino un derecho.
Hoy he tenido ese minuto de reflexión donde se paró el reloj entre risas nerviosas y miradas cómplices.
Como nunca y como siempre.
Donde queda atrás el velo negro porque al mirar hacia adelante todo sigue siendo como antes. Ese antes que era y no es. El pretérito perfecto que parece anclarse en el presente.
Pero que desaparece, al fin, porque el ahora sigue ganando el pulso al siempre.
Tiempo
25 septiembre 2011
Escrito por
Bruja
A las
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16 septiembre 2011
Hoy no es un día para aplausos.
Prefiero un funeral para acompañar.
En realidad, prefiero aplaudir en tu funeral.
Por primera vez en mi vida no sentiría absolutamente nada de dolor.
Mientras todos dirían era un buen chico, mirando hacia el lado de la falsedad.
Pero nadie sería capaz de hablar en presente.
Porque todos tendrían las mismas ganas de aplaudir acompañándome.
Prefiero un funeral para acompañar.
En realidad, prefiero aplaudir en tu funeral.
Por primera vez en mi vida no sentiría absolutamente nada de dolor.
Mientras todos dirían era un buen chico, mirando hacia el lado de la falsedad.
Pero nadie sería capaz de hablar en presente.
Porque todos tendrían las mismas ganas de aplaudir acompañándome.
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A veces, sólo a veces, recuerdas que sonreír no debe ser un privilegio sino un derecho.
Hoy he tenido ese minuto de reflexión donde se paró el reloj entre risas nerviosas y miradas cómplices.
Como nunca y como siempre.
Donde queda atrás el velo negro porque al mirar hacia adelante todo sigue siendo como antes. Ese antes que era y no es. El pretérito perfecto que parece anclarse en el presente.
Pero que desaparece, al fin, porque el ahora sigue ganando el pulso al siempre.
Hoy he tenido ese minuto de reflexión donde se paró el reloj entre risas nerviosas y miradas cómplices.
Como nunca y como siempre.
Donde queda atrás el velo negro porque al mirar hacia adelante todo sigue siendo como antes. Ese antes que era y no es. El pretérito perfecto que parece anclarse en el presente.
Pero que desaparece, al fin, porque el ahora sigue ganando el pulso al siempre.
Hoy no es un día para aplausos.
Prefiero un funeral para acompañar.
En realidad, prefiero aplaudir en tu funeral.
Por primera vez en mi vida no sentiría absolutamente nada de dolor.
Mientras todos dirían era un buen chico, mirando hacia el lado de la falsedad.
Pero nadie sería capaz de hablar en presente.
Porque todos tendrían las mismas ganas de aplaudir acompañándome.
Prefiero un funeral para acompañar.
En realidad, prefiero aplaudir en tu funeral.
Por primera vez en mi vida no sentiría absolutamente nada de dolor.
Mientras todos dirían era un buen chico, mirando hacia el lado de la falsedad.
Pero nadie sería capaz de hablar en presente.
Porque todos tendrían las mismas ganas de aplaudir acompañándome.
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