
Por mucho que se invente, hay colores que no tienen definición.
No se pueden explicar. Sólo se sienten.
Todo se entiende. Es más, se sabe.
Aunque esto no quita lo que duele.
Y hay palabras que salen. A ratos pensando que son muchas. A ratos, nada.
Sin saber bien qué decir, pero sabiendo qué se desea hacer.
La tranquilidad, a pesar de todo, es pasmosa.
Como si se supiera qué vendrá.
Pero ahora, todo está algo turbio.
Distorsión.
Y con ganas de.