Repostada inerte en mi inhóspito ventanal encuentro un lugar donde existe lo inexistente en los días.
Me impregno de cuerpos otorgantes por la retórica y devotos al silencio más inocente puro y olvidado.
Las sentencias inquisidoras no se conocen, no quedaron escritas ni pensadas por la sombra despótica.
El aire aún puede ser anfitrión y el cielo se disfraza de distintos retazos de colores y abrazos constantes.
El tiempo es ignorado al no ser el dueño de la deseada inspiración ni por haberse convertido en el compás de los pasos.
La tierra con su originaria textura permite ser acariciada, acompañada por una interminable lista de olores impropios y desacostumbrados.
En este paisaje hay letras y notas que juegan y danzan entre ellas brindando episodios envidiados por el propio hedonismo.
El don nadie existe y tiene vida. El que pretende ser envidiado es el precursor de la exclusión.
Si nadie me encuentra en alguno de estos fugaces días, no me busquéis, estaré en ese ventanal imaginando lo prohibido y viviendo un poco más.
Quien quiera ser mi compañía, ya sabrá qué debe hacer para ser bienvenido. Pero a mí… Que no me despierte de mis ensoñaciones.Maldito post. Reconozco que me ha costado elegir un camino para enlazar el título propuesto.
Por cierto… Gracias Fran por la idea que tuviste (sí, a pesar de todo…). Y gran canción de
Stereotipos.
P.D.= ¿Quedamos en paz
cabezón mecheril?